Recojo trocitos -muy pequeñitos- de corazones rotos, para que cuando los leas el tuyo empiece a bombear con más fuerza. Y si te animas, puedes contarme lo que te pase por la cabeza.
~

Siénteme, cariño. Yo quiero que me sientas.
Que estés a mi lado en esta batalla, que no te importe
otra cosa más que tu vida y la mía.
¿Lucharás conmigo hacia ese sueño?
¿Me querrás contra todas las tormentas que vengan?